La naturaleza me traen muchos recuerdos da la infancia que día a día veo más lejana,
Cómo olvidar el potente y suave olor de los jazmines nacidos en el ceno de la primavera, los mismos jazmines nacidos de una enmarañada enredadera ubicada el fondo del jardín, Los mismos jazmines que era obligada a arrancar para quitarle que sea un poco la insipidez al interior hogareño, los mismos jazmines que odiaba cuando pequeña porque representaba una tediosa obligación, los mismos jazmines que hoy, día a día huelo camino a la escuela en una casa que no es mía, de una enredadera que no está en mi jardín y que aún así, añoro oler.
Cómo olvidar el tacto de una mezcla de tierra y piedras con mis pies, aquello siempre represento tardes llenas de libertad en las que podía imaginar mil y un mundos alrededor de las plantas, crear poblados enteros de barro y pasto, gente hecha de semillas y palitos, eso siempre me ayudo a escapar de todo, mi pequeño mundo de tierra.
Cómo olvidar el olor de la ya nombrada tierra, pero esta vez, mojada; amaba pasar horas gastando infinidades de litros de agua sólo para humedecer y regar el jardín, también me gusta aquel olor, más que nada, por recordarme las tardes abrumadoras de verano, en donde la manera más fácil de escapar del calor era con la estela de agua dejada tras pasar un chorro de agua y junto con el, perseguir un borroso arcoiris en espera de que fuese realidad eso de el cántaro de oro al final( gracias a eso, intuyo que los arcoiris son redondos) …aún no logro encontrar algo que se le compare a esa sensación.
Cómo olvidar el olor de la humedad después de la lluvia, siempre que aquel estuviese, significaba que sería un reconfortante día dentro de la casa, un día lleno de mimos para mantener entretenidos.
Cómo olvidar frío que penetraba las paredes de concreto en invierno, es una de las cosas por las que más tengo gusto, mi naturaleza perezosa siempre me a enseñado que donde hay frío, hay una cálida cama esperándote y tal vez, aquella venga acompañada por algún interesante libro.
