Pecaminoso Escudo

Si hay algo de lo que estoy segura que no me deja ni dejará alcanzar la perfección son los pecados, pero no cualquier pecado, más bien hablo de los capitales...no deseo interiorizar en que he hecho, pero la verdad juego con los siete, me gusta pasarlos de mano en mano, me gusta contagiar a la gente, empaparlas con ellos, influenciarlas con ellos y tergiversados con mis propios ideales sólo me abre camino para dejar ensaladas de confusión en cabezas ajenas, pero no puedo evitarlo, es parte de mi naturaleza, de la naturaleza que creo mi entorno para que pudiese sobrevivir sumergida en aquellas paredes de lodo repletas de ciudadanos revolcándose y gritando por obra y gracia de sus propios actos, para que pudiese protegerme de aquella angustia que no me correspondía a mi, para que pudiese refugiarme de el cruel mundo fuera de la burbuja transparente que siempre osó envolverme, una burbuja llena de filtraciones, una burbuja que me permitió ver y sentir y que a la par con todo eso, se llevo gran parte de mi vida y emociones, emociones que poco a poco recupero y que no se como manejar, tanto así que son manejables por el resto, que son influenciadas por malos actos y pecados, pecados que después yo misma me encargo de entregar al mundo.