Había una vez, una citroneta en muy mal estado. En el garaje en el cual se encontraba, su dueño jamás logró venderla, todos decían que era muy vieja y pasada de moda y así el vendedor se decidió a botarla.
Años pasaron y la citroneta ya completamente olvidada y oxidada, se lamentaba por su estado y se culpaba, pero un día lluvioso de invierno como cualquier otro para otra persona (no para nuestra citroneta) hubo un derrumbe donde ella se encontraba varada, y dio directo contra el río más cercano, ahí floto y se arrastro con la corriente, choco con un sinfín de rocas y peñascos.. pero saben?, aveces estos se repetían una y otra vez y eso es algo que ni ella jamás en su metálica vida logró entender.
El río continuo con su arrastre, la vieja citroneta logró mover por fin algo de su mecánico sistema y doblo cerca de un metro hacia la derecha, ahí encalló y se quedo.
El tan esperado verano llegó, y con esto esperanzas de descanso y tal vez para algunos progreso, pero ese no es el punto ni tiene algo que ver con la historia, en fin, con la llegada de aquel caluroso verano producto del calentamiento global, el enorme río que fue capaz de arrastrar un auto ahora estaba completamente reducido a un riachuelo, las vueltas de la vida no?, la cristalina agua con suerte lograba tocar la rueda de nuestra amiga, así que esta tubo tiempo para intentar secar lo poco que quedaba sin oxidar, una vez hecho esto, calló en cuenta que estaba imposibilitada!, lisiada!,paralitica!, atrofiada!, o que simplemente por más que lo intentaba, no lograba moverse, lo único que podía hacer era sonar su bocina que por cierto.. era bastante estrepitosa.
En otro lugar ni muy lejano ni muy cercano, en el séptimo garaje se encontraban nueve autos, todos distintos entre si pero muy amigos también, los habían en diversos colores! : negros, verdes, morados, rojos, celestes, rosados, amarillos, etc !, todos de distintas épocas, pero todos en la misma cintonía, uno de los autos más pequeños escuchó a lo lejos un sonido ahogado en dolor, le pidió ayuda unos cuantos de sus amigos y emprendió la búsqueda de la procedencia de aquel molesto sonido. El resto de los autos se quedaron aguardando el regreso de los otros, estaban preocupados, se les hacía un nudo en el tubo de escape el solo pensar que algo les podía suceder.
Después de unos cuantos días, por fin llegaron los autos que partieron, pero al contarlos sobraba uno, quién era esa vieja citroneta? se preguntaban todos, pero eso pasó a segundo plano cuando vieron lo mal que se encontraba, después de conversar con ella, todos los autos decidieron darle alguna piezas que les sobraban para poder repararla, y así fue, después de un tiempito la citroneta quedo CASI como nueva, y digo casi ya que su motor quedó impecable, pero por fuera tenía un sinfín de colores e irregularidades, pero eso a la citroneta no le importó, ella estaba agradecida con los otros autos que dieron de ellos para poder sanarla.
Ahora nuestro protagonista no lucía tan viejo ni pasado de moda, solo parecía un auto muy extravagante, demasiado tal ves, ya que su nuevo dueño (que lo era también del garaje) intentaba por todos los medios venderla, pero nada, nadie necesitaba con tanta urgencia un auto como para llevar ese. así al dueño, con el dolor de su alma, no tubo más opción que bajar el precio de la citroneta ya que si no, esta lo acompañaría por el resto de sus días (el encantado pero tenia 84 hijos y 70 nietos que cuidar.. ademas de su esposa, su querida baca), en cuanto ocurrió la baja de precio, empezaron a aparecer personas interesadas que, lamentablemente se les pasaba rápidamente el interés. Pero un día de invierno, llegó un joven aventurero que, por exceso de velocidad chocó su amado mercedes contra el ombligo del mundo en Australia, perdido por el mundo, según el auto más colorido del garaje (quien seraaaa) , nuestro joven con pinta de EMO
estaba desesperado y con sus estúpidas necesidades de hombre sintió que necesitaba obtener un auto nuevo sino.. qué dirá la gente? en eso llego a una exivisión de autos por caridad, a la cual asistieron tres autitos de nuestro querido garaje escogidos por sus particulares estilos, el colorido, el rockero y la ya nombrada cerca de 20 veces citroneta, pasadas unas horas, el colorido y el rockero se escaparon luego de la reposición de combustible, pero la citroneta era honrada y se quedo ahí, fue entonces cuando el amigo emocionalmente inestable la vio, ahí sobre aquella tarima, mostrando su fuerte colorido e irregularidades, y como todo buen impulsivo emo, se acercó al dueño para ver cuanto le costaba, el viejo propietario del garaje, quien le había tomado mucho cariño a la citroneta lo pensó mucho antes de contestar, así que decidió dejar la decisión en manos del auto en cuestión, este confundido, le pidió ayuda a todos, y todos dijeron que no se vendiera, excepto uno, quien le permitió escoger su propia decisión, y así el auto se convenció, después de todo, siempre quiso tener un dueño.
Pasó algo de tiempo en loo que el comprador prefirió familiarizarse con el auto antes de comprar, pero eso no le duró mucho, las ganas de conducirlo lo consumían, finalmente pago la suma acordada y se lo llevó a casa, no sin antes una amenaza general de una "cuídala o te atropellaremos", y así partió en su nuevo auto.
Tres meses después la citroneta regresó sola al taller sin dueño ni dignidad, nadie supo con claridad que sucedió, que hizo el comprador y en que la utilizó, el resto de los autos evitaron un poco preguntarle por temor a remover algún dolor.
La citroneta sigue viva, abollada, multicolor y adolorida quizás por los choques, pero sabes citroneta mía?, hay nueve autos esperándote en la puerta del taller para darte nuevas refacciones en cuanto lo necesites, en especial tres, el que vuela celestialmente, el que ama sin medida, y el que le da color a la vida.
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Recuerdas que en cuanto me contaste esto te dije : -quiero escribir..
pues aquí esta, espero que no te moleste :)